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🧠 Si quieres profundizar en estas ideas, puedes consultar el Curso Avanzado de Pensamiento Crítico y la Biblioteca Polymata.
Desde hace unos meses puedo crear las miniaturas de YouTube en unos minutos, cosa que antes me llevaba igual una hora o hora y media.
La edición de los vídeos de YouTube no me lleva mucho menos tiempo, pero ahora puedo delegarla y mientras tanto hacer otra cosa. Yo solo le dedico un ratito a revisar y hacer algunos ajustes.
Gracias a estos nuevos poderes que me da la IA, me estoy planteando nuevos proyectos que antes ni contemplaba, como lanzar una newsletter sobre inteligencia artificial de pago. Ahora puedo lanzar la newsletter y si la acogida no es buena, descartarla y solo habré dedicado unas pocas horas a la prueba.
También me planteo meterme en proyectos mucho más grandes por mi cuenta. Proyectos para los que antes habría tenido que contratar gente.
Últimamente tengo una sensación agradable, siento que tengo más poder para elegir en qué proyectos quiero trabajar o incluso simplemente trabajar menos horas. En concreto, las horas que me estoy ahorrando quiero dedicarlas a escribir un libro sobre mi filosofía. Como sabes, escribir un libro no suele ser nada rentable, pero me apetece mucho hacerlo.
Pero claro, si tengo que estar trabajando toda mi jornada para ganar dinero, el proyecto de mi libro va a quedar pospuesto eternamente. Pero ahora imagina que consigo ganar un sueldo, aunque sea pequeño, trabajando dos horas al día. El resto de la jornada podría dedicarlo a escribir el libro que es mi mayor motivación ahora.
Dicho esto, tengo la sensación de que si no aprovecho la inteligencia artificial para ampliar o mejorar los proyectos que me dan de comer (es decir, la Biblioteca y los cursos), a la larga otros lo van a hacer y me voy a quedar atrás. Porque ¿qué pasa si alguien utiliza la inteligencia artificial para ofrecer un curso de pensamiento crítico que sea similar al mío, pero lo hace a mitad de precio?
Productividad, competencia y reparto
Si la inteligencia artificial le permite preparar un curso parecido al mío, pero dedicando menos horas de trabajo, habrá aumentado su productividad. ¿Por qué? Porque con el mismo tiempo puede hacer más trabajo o hacer el mismo trabajo en menos horas. Se entiende, ¿verdad?
Pero eso todavía no nos dice quién va a beneficiarse de las mejoras de productividad que está trayendo la inteligencia artificial ni cómo van a hacerlo. Por ejemplo, si trabajas para una empresa y terminas tus tareas en cuatro horas en vez de ocho, seguramente tu jefe simplemente te mande más trabajo. Ahí es tu jefe o tu empresa la que recibe el beneficio mediante un aumento de la producción.
Por fortuna, yo puedo elegir si quiero trabajar menos o si me quiero embarcar en proyectos nuevos. Pero claro, si trabajo menos horas, he de asegurarme de que mantengo los ingresos mínimos que necesito para vivir. Y eso no depende solo de mí, sino que depende de los clientes y de la competencia.
Pero volviendo al curso de pensamiento crítico y a ese competidor que me ha salido. Gracias a la IA puede hacer dos cosas. Uno, mantener el precio y trabajar menos. O dos, bajar el precio esperando que le lleguen más clientes.
Si cobra la mitad, tendrá que vender el doble de cursos para mantener los mismos ingresos por ventas. Y eso cuando bajas los precios nunca lo sabes.
Pero si los alumnos ven que los dos cursos les ofrecen algo parecido y uno cuesta la mitad, algunos elegirán el más barato. Y eso me obliga a reaccionar si quiero conservar esos alumnos: puedo bajar también el precio o darles algún motivo para que prefieran el mío.
Personalmente, como formador, no me encantan estas dinámicas, pero bueno, son las dinámicas del capitalismo. Y tienen una cosa buena: el que quiere aprender pensamiento crítico a buen precio va a estar encantado.
Fíjate que en este caso somos los formadores, los emprendedores los que usamos la inteligencia artificial, pero una buena parte de esa ventaja que nos da la acaban percibiendo los alumnos en forma de un precio menor.
Cuando los demás también usan IA
¿Vas viendo por dónde voy? Si yo fuese el único que puede preparar un curso en la mitad de tiempo gracias a la IA, tendría una ventaja clara. Quizá esto ocurra al principio, porque yo soy un fanático de las nuevas tecnologías y aprendo antes que los demás.
Pero si poco a poco otros formadores adoptan la IA, tener acceso a ella deja de diferenciarme. Todavía puedo aprovecharla mejor que otros, pero usarla por sí solo ya no me da aquella ventaja. Soy más productivo que antes, pero el resto también.
Ya hemos visto que la mejora de productividad nos abre diferentes opciones. Yo quiero dedicar ese tiempo a escribir el libro, pero mi competidor puede decidir bajar los precios o aumentar la calidad de sus cursos. Y eso puede hacerme perder alumnos.
Él dedica el tiempo que le ahorra la IA a conseguir más alumnos y yo a escribir el libro. Pero si pierdo tantos alumnos que ya no gano lo suficiente para vivir, probablemente tenga que volver al curso y, por lo tanto, aplazar el libro.

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Crear cosas escasas y diferenciarse
Si tengo que dedicar más tiempo al curso, me interesa que ese tiempo sea realmente “el valioso”. Tiempo dedicado a algo que otros competidores no van a poder hacer del mismo modo. Es decir, elegir de forma inteligente a qué dedico esas horas.
Que otros creen más contenido a priori no me preocupa especialmente. Si la IA nos permite a todos crear muchos contenidos parecidos, añadir más de lo mismo no me va a dar una ventaja.
Bueno, y dado que no me estoy haciendo rico con el precio actual del curso, ¿cuál es para mí la estrategia más lógica? Pues mantener el precio y hacer hincapié en aquello que ofrece que algunas personas (quizá no muchas, pero algunas) pueden preferir frente a un curso más barato. Por ejemplo, algo tan sencillo como que yo sea el profesor en vez de un profesor desconocido. Para algunas personas que me siguen desde hace años y que confían en mí, eso puede ser mucho más valioso que tener una plataforma muy moderna o un asistente de IA que le corrija los ejercicios.
Para diferenciarme todavía más, podría ofrecer reuniones uno a uno en las que discutir con los alumnos sus dudas y revisar sus prácticas. Para alguien que valore ese tipo de cosas, es probable que no le importe pagar un precio más alto.
Esto es lo que en economía se conoce como diferenciación.
En parte el valor de esas reuniones se deriva de la escasez. Un curso online, una vez creado, se puede impartir de forma masiva. Pero un formador ocupado tiene muy pocas horas para hacer sesiones particulares con sus alumnos. Ese tipo de sesiones son diferenciales y escasas. Si algunos alumnos les ven el valor, esa es una forma clara de mantenerme al margen de una carrera hacia el fondo de los precios.
Pero claro, como ya te habrás dado cuenta, si tengo que hacer estas tutorías uno a uno para diferenciarme de mis competidores, tengo un problema: las horas que había ganado gracias a la IA las voy ocupando con tutorías. Si esas tutorías ocupan todas las horas que había ganado, sigo trabajando lo mismo para ganar lo mismo. ¿Se ve un poco todo el proceso?
Y a mí lo que me interesa es seguir ganando lo que necesito para vivir y que me quede tiempo para escribir el libro.
Vuelta al libro y coste de vivir
Las mejoras radicales de productividad que me está proporcionando la IA me tienen ilusionado. Aun así, soy consciente de estas dinámicas económicas y de cómo podrían volverse contra mí si no soy astuto.
Pero hasta ahora he hablado de los ingresos que necesito como si esa cantidad fuese fija. Y depende del coste de la vida.
Fíjate en lo que les pasa a los alumnos. Si encuentran un curso parecido al mío a mitad de precio, pueden aprender pensamiento crítico gastando menos. Pues yo también compro cosas y contrato servicios. Si quienes me los venden utilizan la IA para reducir sus costes y la competencia les lleva a bajar los precios, también me beneficiaré de su aumento de productividad.
Por poner unos números inventados, supongamos que necesito 1.500 euros al mes para cubrir mis gastos. Si lo que compro se abarata y ahora me bastan 1.200, necesitaré ganar menos dinero. Y si sigo ingresando 1.500, podré comprar más cosas que antes. A esto se le llama aumento del poder adquisitivo.
¿Qué voy a hacer con esa diferencia? Puedo seguir trabajando las mismas horas y gastar más, o ahorrar. Pero si consigo ganar los 1.200 euros que necesito trabajando menos horas, también puedo elegir reservar ese tiempo para el libro.
Claro, que la IA aumente la productividad no significa que vayan a bajar todos mis gastos. Los alquileres o la gasolina dependen también de otros factores. Si la mayor parte de mi dinero se va en cosas que no bajan de precio, lo que me ahorre en las demás puede ser pequeño.
De momento la IA me está ahorrando bastantes horas de trabajo. En mi caso, voy a centrarme en asegurar que la Biblioteca y los cursos me den los ingresos que necesito para vivir. Y mientras tanto iré trabajando poco a poco en el libro, por ejemplo, una hora al día.
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