Esta charla me hace especial ilusión porque, en varias comidas que Pablo Melchor, David Alayón y yo hemos compartido este último año, hemos ido viendo cómo David daba forma a Tiempo de futuros. Y tanto a Pablo como a mí nos ha contagiado su entusiasmo por el libro y por las preguntas que abre.
Hablar del futuro suena a veces abstracto, incluso un poco raro. Pero la tesis de David es que no debería serlo: que todos tendríamos que levantar un poco la cabeza del presente y pensar más seriamente en el mañana. Entre otras cosas, porque si no participamos en cómo se imagina y se orienta ese futuro, otros lo harán por nosotros.
David tiene credenciales de sobra para hablar de esto. Es cofundador y CEO de Innuba, vicepresidente de la Asociación Española de Prospectiva y escribe sobre estos temas en su newsletter Future Today.
A Pablo ya le conocéis: es fundador de la Fundación Ayuda Efectiva y hoy me acompaña para conversar con David sobre este libro y sobre algunas preguntas que están muy en el centro de lo que plantea: ¿por qué hoy nos cuesta tanto imaginar futuros positivos?, ¿hasta qué punto podemos realmente orientar el futuro?, y, si alguien está diseñando ya el mañana, ¿quién lo está haciendo y en beneficio de quién?
Si lo prefieres, escúchalo en Spotify, iVoox, Apple.
Libro Tiempo de futuros

Dónde seguir a David
Temas, personajes y libros mencionados
Diseño de futuros / prospectiva estratégica — La disciplina que articula buena parte del libro: no se trata de predecir exactamente qué va a ocurrir, sino de ampliar posibilidades, pensar escenarios y preparar mejor decisiones presentes.
Oráculos y profetas — Aparecen al hablar de nuestra relación histórica con el futuro. Más que informar sobre el mañana, muchas veces servían para orientar decisiones en el presente.
Cristianismo y concepción lineal del tiempo — Se menciona como uno de los grandes cambios históricos en la forma de entender el tiempo: frente a visiones más cíclicas, aparece una historia orientada, con dirección y sentido.
Fred Polak / The Image of the Future — Referencia clave en la charla. La idea central es que las imágenes que una sociedad tiene del futuro condicionan su comportamiento presente.
Nassim Nicholas Taleb / cisnes negros — Se menciona al hablar de complejidad, incertidumbre y de cómo los grandes cambios suelen venir de acontecimientos improbables que apenas habíamos anticipado.
Margaret Atwood — Citada al reflexionar sobre la cercanía entre utopía y distopía: en toda utopía late una posible distopía, y en toda distopía hay también un deseo de utopía.
Divergente — Aparece como ejemplo de ficción aparentemente utópica que, al examinarla un poco, revela una estructura profundamente distópica.
Eduardo Galeano / la utopía como horizonte — Se menciona la conocida idea de la utopía como horizonte que nunca alcanzamos, pero que sirve para seguir caminando.
Kevin Kelly / protopías — Frente a utopías perfectas e inverosímiles, aparece la idea de “protopía”: futuros mejores que el presente, pero imperfectos, tensos y realistas.
Black Mirror — Se cita como ejemplo de distopía cercana, reconocible y por eso mismo eficaz: futuros que no parecen fantasía lejana, sino prolongaciones plausibles del presente.
Mark Fisher / Capitalist Realism — Referencia importante en la parte más crítica de la charla. Se usa para pensar cómo el capitalismo actual estrecha lo que nos parece imaginable como alternativa.
Margaret Thatcher / “There is no alternative” — Se menciona esta fórmula como símbolo de una época en la que el capitalismo se volvió no solo dominante, sino casi incuestionable como marco mental.
Capitalismo, imaginación y “sistema operativo” — Uno de los temas fuertes de la conversación: hasta qué punto el capitalismo actual no solo organiza la economía, sino también el campo de lo que consideramos posible.
Modernidad líquida — Concepto que aparece al hablar de un presente en el que instituciones, certezas y marcos de referencia se vuelven cada vez más inestables y maleables.
Afrofuturismo — Se menciona como ejemplo de imagen del futuro no occidental, que mezcla otras sensibilidades, referencias culturales y maneras de imaginar la relación entre tecnología, comunidad e identidad.
Futuros ancestrales — Aparecen para señalar que no todas las visiones de futuro pasan por el mismo imaginario occidental de progreso, aceleración y ruptura con el pasado.
Dubái — Se pone como ejemplo de cómo un territorio puede intentar rediseñar su imagen de futuro a través de narrativas muy potentes: lujo, innovación, monumentalidad, sostenibilidad, excepcionalidad.
China / “China 2050” — Aparece al hablar de narrativas nacionales de futuro y de cómo ciertas potencias intentan proyectar una visión propia del mañana, distinta de la occidental.
Hollywood / sueño americano / soft power — Se menciona como una de las grandes máquinas de producción de imágenes de futuro, con enorme influencia cultural sobre cómo imaginamos el progreso, el éxito y la modernidad.
Steve Jobs, Elon Musk y Bill Gates — Salen en la conversación como ejemplos de figuras que, de un modo u otro, han contribuido a proyectar narrativas poderosas sobre el futuro tecnológico.
Narrativas nostálgicas — Se habla de la fuerza de relatos que prometen recuperar un pasado idealizado o un futuro que “nos fue arrebatado”, y de su peso político actual.
Riesgos existenciales — Entra en la charla la cuestión de amenazas que podrían comprometer gravemente el futuro de la humanidad, y por qué nos cuesta tanto integrarlas en nuestra conversación pública cotidiana. Tenemos una charla sobre este tema en Polymatas.
Buckminster Fuller / “la nave Tierra” — Mencionado al hablar de la dificultad de coordinar a la humanidad a escala planetaria y de pensar el futuro como problema compartido.
Greta Thunberg / Fridays for Future — Aparece como ejemplo de cómo una señal pequeña, articulada en forma de narrativa potente, puede escalar desde lo individual a lo colectivo.
Stuart Brand / capas del tiempo — Se menciona la idea de que no todas las capas de la realidad cambian al mismo ritmo: la tecnología va rápido, mientras que cultura, instituciones o naturaleza cambian más despacio.
Waymo / coches autónomos — Se usa como ejemplo concreto de “señal de cambio”: algo que hoy parece puntual, pero que puede anticipar transformaciones más amplias en movilidad, regulación y vida urbana.
Dilema de Collingridge — Concepto muy interesante que aparece en la charla: regular una tecnología disruptiva es difícil porque, cuando aún no está desplegada, no sabemos bien qué efectos tendrá; y cuando ya los vemos, muchas veces es tarde.
Señales de cambio / escaneo del horizonte — Una de las recomendaciones más prácticas que deja David al final: aprender a detectar hechos del presente que pueden anticipar transformaciones más amplias en el futuro.
Preguntas/temas planteadas en la charla
- ¿De qué va realmente Tiempo de futuros y cuáles son sus tres tesis centrales?
- ¿Hemos perdido de verdad la capacidad de pensar a largo plazo, o esa relación con el futuro siempre ha sido limitada y cambiante?
- Si no participamos en cómo se imagina y se orienta el mañana, ¿quiénes son hoy esos “otros” que ya lo están haciendo por nosotros?
- ¿Quién construye las imágenes de futuro que condicionan nuestras decisiones presentes: grandes tecnológicas, gobiernos, industrias culturales, narrativas geopolíticas?
- ¿Qué diferencia hay entre una utopía, una distopía y un futuro positivo más realista e imperfecto?
- ¿Cómo se puede hablar de “diseñar” futuros en un mundo complejo, lleno de incertidumbre, efectos emergentes y conflictos entre visiones distintas?
- ¿Es el diagnóstico del presente que plantea el libro —agotamiento, incertidumbre, pérdida de horizonte— excesivamente oscuro, o refleja algo real?
- ¿Cómo encajan los enormes avances materiales de las últimas décadas con esa sensación contemporánea de desorientación y fragilidad?
- ¿La caída de las grandes narrativas compartidas ha dejado un vacío que hoy no sabemos cómo llenar?
- ¿Ha colonizado el capitalismo nuestra imaginación hasta el punto de dificultar que pensemos alternativas reales?
- ¿Hasta qué punto el capitalismo es el problema, y hasta qué punto lo es el marco mental desde el que hoy imaginamos el futuro?
- ¿Nos tomamos demasiado a la ligera los riesgos existenciales porque nos resultan demasiado lejanos, abstractos o difíciles de traducir en acción?
- ¿Es realista hablar de democratizar el diseño de futuros, o en la práctica las grandes transformaciones siguen viniendo de muy pocos actores con poder?
- ¿Puede una competencia como la anticipación desarrollarse desde abajo —en individuos, organizaciones y colectivos— aunque sea muy difícil aplicarla a escala global?
- ¿Qué grandes narrativas están compitiendo hoy por imponer una imagen del futuro?
- ¿Qué fuerzas de cambio están empujando ahora mismo el mundo con más intensidad?
- ¿Por qué solemos pensar el futuro desde la tecnología y la geopolítica, y olvidamos otras capas más lentas pero igual de decisivas, como la cultura, las instituciones o la naturaleza?
- ¿Qué tensión existe entre la innovación tecnológica libre y la posibilidad de anticipar, orientar o regular sus efectos?
- ¿Para qué sirve realmente el diseño de futuros si no puede predecir con exactitud lo que va a ocurrir?
- ¿Cómo se pasa de detectar señales y abrir escenarios a preparar decisiones concretas en el presente?
- ¿Qué herramienta sencilla puede usar una persona o una organización para empezar a pensar mejor el futuro?
- ¿Por qué la búsqueda sistemática de señales de cambio puede ser una forma útil de anticiparse a lo que viene?
Deja una respuesta